Parque Natural Arribes del Duero

El Parque Natural Arribes del Duero está situado entre las provincias de Zamora y Salamanca, conformando parte de la comarca que se conoce tradicionalmente como la raya por su situación limítrofe con Portugal.

Arribas o Arribes y Arribanzos

Este espacio destaca por el encajonamiento del río Duero, y sus afluentes, el Águeda, el Esla, el Huebra, el Tormes y el Uces, en profundos y hermosos cañones graníticos, creando un impresionante paisaje. Los habitantes del Parque Natural Arribes del Duero llaman las arribas, cuyo significado es las orillas a esta zona geográfica. También utilizan el mismo término en la zona portuguesa del Parque Natural del Duero Internacional. Además, en las comarcas zamoranas de Sayago y Aliste se llaman los arribanzos a las gigantescas rocas graníticas que forman el encajonamiento del río.

El entorno agropecuario

En los paisajes del Parque Natural Arribes del Duero aflora el basamento batolítico. El roquedo se halla tan próximo a la superficie que los suelos presentan escasas condiciones agrícolas. Los habitantes del Parque Natural Arribes del Duero tuvieron que enfrentarse a duras condiciones para cultivar la tierra, forjando con ellas un fuerte sentido de la propiedad. Ante nosotros el espacio agrario aparece fragmentado en multitud de parcelas. Todas ellas, delimitadas y cercadas mediante muros de piedra, son conocidas como cortinas y crean un entorno agropecuario único en el mundo.

Ribera y Rivera

Por Ribera se entiende, tanto en Zamora como en Salamanca, , toda la comarca próxima al Duero. Se trata de una ancha franja de varios kilómetros de terreno que acompaña al Duero en su curso. De esta manera, algunas localidades se apellidan de la Ribera, como es el caso de Villardiegua de la Ribera en Zamora o Pereña de la Ribera y Aldeadávila de la Ribera en Salamanca. Por arroyo se entiende un pequeño curso de agua. Sin embargo existe un término propio para denominar a los arroyos que poseen amplios márgenes: rivera. En los paisajes del Parque Natural Arribes del Duero aparecen multitud de riveras. En muchas ocasiones se aprovechan vados naturales para cruzar estos cursos de agua. El puente es una solución más evolucionada para permitir el paso de una orilla a otra.Está formado por una serie de piedras de granito de tamaño mediano sin argamasa, y separados unos de otros para que pueda discurrir el agua. Sobre los pilares se apoyan, a modo de tablero, grandes lajas de piedra plana. Fueron los habitantes del Parque Natural Arribes del Duero quienes realizaron estas infraestructuras, que las instituciones no ejecutaban.

El granito y los nombres del agua

Desde finales del paleozoico el vasto territorio de los Arribes del Duero permaneció emergido. Los relieves sufrieron un proceso progresivo de desmantelamiento cuyo resultado es la actual penillanura, una extensa superficie de erosión predominantemente llana, con una altitud media sobre el nivel del mar de 650 metros. Abundan por doquier los afloramientos rocosos alternados con pastizales, matorrales y montes adehesados de roble y encina.

Cuando la placa Ibérica basculó hacia el oeste, el agua se abrió paso por viejas fallas y antiguas fracturas en el granito hacia el Océano Atlántico. En su discurrir talló una red de cañones que configuran el mayor conjunto de desfiladeros de Europa. Para el visitante de estas tierras, cualquier caída de agua es una cascada; los pequeños cursos de agua son arroyos y los cauces entre montañas hermosos valles. Pero cuando el agua y sus historias forman parte de un vivir cotidiano, cada salto, cada requiebro o cada remanso tiene nombre propio. Fue el agua quien susurró su nombre a los oídos de los arribeños y, así, llamaron cachones a las caídas de agua que se precipitan en forma de saltos, caideros o derrumbaderos, desde las alturas rompiéndose al caer sobre la roca en mil cachos. Y llamaron riveras a los a los arroyos y pequeños cursos de agua que discurren por la penillanura, y cadozos a las pozas que forma el agua al remansarse entre las oquedades del berrocal.

Los saltos del Duero

Un gran río como el Duero encajado en roca sólida y cayendo en un descenso de cuatro metros por kilómetro presenta unas condiciones extraordinarias para la producción de energía hidroeléctrica. Este singular hecho, unido al importante caudal que aporta la red fluvial, ha sido aprovechado para construir siete presas en línea: Villalcampo, Castro, Miranda, Picote, Bemposta, Aldeadávila y Saucelle; y dos grandes almacenes de agua, uno originado por el salto de Ricobayo en el río Esla y otro originado por la presa de Almendra en el río Tormes, que producen una parte importante de la electricidad ibérica.

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