Iglesia de San Andrés

La Iglesia de San Andrés, la iglesia con dos cabeceras


Siglos XII – XVIII

La actual Iglesia de San Andrés se alzó sobre un antiguo templo románico con idéntica advocación, que sirvió para bautizar además una de las puertas fortificadas del segundo recinto amurallado. Pero la antigua Iglesia de San Andrés fue completamente reedificada a expensas de las disposiciones testamentarias dadas por Antonio de Sotelo, uno de los militares que, junto a Hernán Cortés, participaron en la conquista de Méjico. En 1551 el arquitecto salmantino Martín Navarro trazó una cabecera dúplice para compartir el altar mayor parroquial y la capilla de los Sotelo, siguiendo un lenguaje plateresco impregnado de elementos gotizantes. La nave fue también replanteada con arcos perpiaños apuntados, aunque se mantuvieron las capillas funerarias particulares -la del indiano Francisco Hurtado de Hevia en el lado sur, la del doctor Pedro de Madrigal hacia el hastial y la de la Concepción, del licenciado Ceínos, bajo la torre antigua-. Pedro del Casar y Diego de Trecha levantaron los muros exteriores y la portada occidental, rematando las obras Juan Alonso, Pedro del Río y Mateo de la Puente en 1565, aunque de desplegar la potente armadura de par y nudillo se encargó García de Luzaga en 1570.

Avanzado el siglo XVIII, la Iglesia de San Andrés adquirió su actual fisonomía, con la intervención jesuítica para la capilla instalada bajo la torre antigua, además del recrecido murario y el abovedamiento barroco de la capilla contigua. Al mecenazgo de los Sotelo también se debe el gran retablo de su capilla, obra de Juan Falcote, el curioso retablo del pilar central fechado en 1585 y el magnífico yacente en alabastro de Juan de Sotelo, realizado por Pompeyo Leoni en 1589.

Zamora. Iglesia de San Andrés

Iglesia de San Andrés


La sencilla portada honra poco al artífice, así por su traza como por los bustos de sus enjutas. El interior se espacia en una grandiosa nave y dos capillas gemelas a su cabecera, comunicándose entre sí por un arco, extraña disposición que viene a recordar la de Santo Domingo el Real, en Toledo: la de la izquierda era para servicio de la parroquia, y en la otra yacen los Sotelos. La nave se subdivide en tramos por dos enormes arcos perpiaños apenas aguzados, sobre medias columnas, ayudando a sostener una armadura de madres a dos aguas, pero cuya lumbre central constituye otra armadura de par y nudillo, con perfiles y verdugos entallados a modo de festones de laurel, y, además florones de talla, guarneciendo todo ello algo de lazo de ocho en los faldones y ruedas de ocho y doce por todo el almizate: es lo único notable de carpintería morisca que hay en Zamora. (Manuel Gómez Moreno, Catálogo Monumental de España. Provincia de Zamora (1903 – 1905), 1927)

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