Iglesia de San Frontis

La Iglesia de San Frontis, extra pontem la ciudad


Siglo XIII

La Iglesia de San Frontis consta de una sola nave que data del siglo XIII. Cubierta con madera y rematada por un amplio ábside octogonal, está reforzada con estribos angulares y dotada de una cornisa de toscos canecillos nacelados y figurados con testas zoomorfas. Los hallazgos arqueológicos han demostrado que, en contra de la hipótesis tradicional, la cronología de la atípica capilla mayor, dedicada a San Antonio, resulta posterior a la de nave, además de aportar evidencias de un osario y un sinfín de enterramientos documentados entre la Edad Media y el siglo XIX. En el siglo XVI se amplió el templo con una nueva nave hacia el lado meridional, comunicada mediante un par de arcos de gran importancia. Junto al templo de San Frontis, alzado en el centro del arrabal homónimo, que surgió en la margen izquierda del Duero, hay una alberguera en la cual queda constancia epigráfica del fundador de la Iglesia de San Frontis: Aldovino, uno de los monjes del contingente de francos que ayudó a repoblar la ciudad de Zamora. El dato de su procedencia resulta definitivo para explicar la dedicación del edificio zamorano a San Front, fundador y primer obispo de la Iglesia de Périgord. El propio Aldovino de Périgord, que fuera canónigo de la Catedral de Zamora, fue enterrado en el templo en el año 1215.

Iglesia de San Frontis

Iglesia de San Frontis.


Se celebraba en el arrabal de San Frontis la romería consagrada a San Antonio Abad, comúnmente llamada de San Antón en la que es fama y costumbre que ha de haber gran animación y muchos carruajes y jinetes que van a dar allí lo que llaman las vueltas de San Antón, llevando muy bien adornados los caballos y colgadas de las crines de muchos de ellos las roscas del Santo por las que se perecen los chiquillos al olor de la golosina del anís con que están amasadas. (Ursicino Álvarez Martínez, Zamora Ilustrada (1883))

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